Las 8,760 horas del planeta

Esta noche millones de personas van a apagar la luz una hora gracias a la Hora del Planeta, una de las iniciativas ambientales más poderosas del mundo. Y desde Océano Oculto queremos sumarme a ese gesto con algo más: contarte lo que pasa con la luz las otras 8,759 horas del año.

La Hora del Planeta, impulsada por WWF desde 2007, logra algo que pocas campañas consiguen: que millones de personas en todo el mundo hagan lo mismo al mismo tiempo como señal de que el planeta importa. Ese gesto colectivo tiene un valor real, pone el tema en la conversación, en los medios, en las familias.

Desde Océano Oculto queremos aprovechar esa conversación para hablar de la contaminación lumínica. Esa que dejamos encendida sin pensar, que sale por las ventanas, que ilumina el cielo, que convierte la noche en una versión borrosa del día para algunos animales.

Lo que pasa cuando la noche desaparece

Las tortugas marinas llevan millones de años usando la luz del cielo nocturno para orientarse. Las crías, al salir del huevo en la playa, buscan instintivamente el horizonte más luminoso, que naturalmente es el mar, donde la luna y las estrellas se reflejan en el agua. Ese mecanismo funciona perfectamente… hasta que aparece una ciudad costera, un hotel iluminado, una carretera con farolas.

Cuando hay luz artificial en la playa, las crías se desorientan. Van hacia la luz equivocada. Se alejan del mar. Muchas mueren de deshidratación antes de llegar al agua. No porque haya un depredador, no porque el clima cambie, sino porque alguien dejó las luces encendidas. Un estudio publicado en Science por investigadores de la Universidad de Gävle y el Instituto de Ecología de los Países Bajos confirma que las crías de tortuga marina son uno de los grupos más vulnerables a la desorientación por luz artificial. (UNAM Global)

Las aves migratorias también. Se orientan por las estrellas, y cuando las luces artificiales saturan el cielo nocturno, pierden su brújula. La golondrina de la tempestad de collar, una de las aves oceánicas más pequeñas del mundo, viaja entre el Pacífico y sus zonas de crianza, y se pierde en las ciudades costeras del Perú atraída por las luces. Entre 2013 y 2015 se registraron ejemplares desorientados en 32 de los 43 distritos de Lima. No estaban migrando hacia Lima. Estaban atrapadas en ella. (Actualidad Ambiental / Carlos Zavalaga, Universidad Científica del Sur)

Y los insectos nocturnos, que polinizan de noche, que son alimento para murciélagos, aves y peces, también alteran sus ciclos. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la contaminación lumínica ya afecta a dos tercios de las áreas clave de biodiversidad de la Tierra. El 30% de los vertebrados y más del 60% de los invertebrados son nocturnos. Cuando un insecto orbita una farola toda la noche en vez de polinizar, no es solo un insecto perdido. Es un eslabón que se afloja en la cadena. (CSIC)

Lo que pasa en el norte del Perú

Máncora, Los Órganos, Punta Sal, Zorritos, Vichayito. Playas del norte peruano que concentran una oferta hotelera que ha crecido rápido en los últimos años, resorts con piscinas iluminadas, restaurantes abiertos hasta la madrugada, fachadas con luces LED que miran directamente al mar.

El problema es que esas mismas playas son zonas de anidación de tortugas marinas. La tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) y la tortuga verde (Chelonia mydas) llegan cada año a desovar en las costas de Piura y Tumbes. Y la iluminación artificial que generan los hoteles y el desarrollo urbano costero es hoy una de las principales amenazas documentadas para ese proceso.

Dato oficial 2025

En febrero de este año, el SERFOR conformó en Los Órganos el primer equipo técnico para proteger hábitats críticos de tortugas marinas en Piura y Tumbes. En el taller participaron 33 instituciones, entre ellas hoteles como Fantasía SAC y Hotel El Refugio. La ONG EcOceánica, que monitorea la anidación en 24 playas del norte desde 2010, identificó la iluminación artificial como una de las principales amenazas, junto con los perros ferales, las cuatrimotos y el desarrollo urbano desordenado. (Actualidad Ambiental / SPDA, febrero 2025)

Costa Rica lo entiende bien

Costa Rica tiene algo que Perú aún no: una ley que regula la contaminación lumínica en zonas costeras durante la época de desove. La Ley N° 7906, vigente desde 1999, otorga a las municipalidades, en coordinación con el Ministerio de Ambiente (Minae), la facultad de limitar la iluminación artificial en playas de anidación durante las temporadas críticas. (Universidad Nacional de Costa Rica / Revista Ambientico)

En la práctica esto se traduce en cosas concretas: en playas como Ostional y Tortuguero, los visitantes solo pueden ingresar con linternas de luz roja. Los guías certificados están obligados a hacer cumplir la norma. Los hoteles y negocios costeros deben apagar o redirigir sus luces durante los períodos de anidación. Y en algunos tramos el alumbrado público usa longitudes de onda ámbar o rojo, las que las tortugas no perciben, en lugar del LED blanco estándar. (Howler Magazine, 2025)

En Ostional, la Asociación Integral de Ostional (ADIO), formada por los propios vecinos, patrulla las playas, informa a visitantes y gestiona el acceso. No es perfecto ni universal. Pero demuestra que el cambio es posible cuando hay voluntad política, comunidades organizadas y turismo que entiende las reglas. La conservación no la hace el Estado solo: la hace la comunidad que tiene algo que proteger.

Una hora está bien. Un hábito es mejor.

La Hora del Planeta hace algo que pocas campañas logran: convierte la conciencia ambiental en un acto colectivo visible. Desde Océano Oculto lo celebramos y queremos ir un paso más allá, porque la conversación que abre WWF esta noche es exactamente el tipo de puerta que nos gusta atravesar.

La contaminación lumínica es una de las más fáciles de reducir. No requiere tecnología cara ni grandes cambios de infraestructura. Requiere atención, y en muchos casos, simplemente apagar lo que no se necesita.

¿Cómo podemos empezar?

Apaga las luces exteriores cuando no las necesitas, especialmente si vives cerca de la costa, un humedal o zona verde.

Usa luces de tono cálido o ámbar en jardines y terrazas. El LED blanco y azul es el más dañino para la fauna nocturna.

Cierra cortinas o persianas en la noche para que la luz interior no se derrame hacia afuera.

Si visitas playas del norte en temporada, usa solo linternas de luz roja o ámbar por las noches. Si ves huellas o una tortuga, mantén distancia y no uses flash.

Si ves una golondrina de mar desorientada en la ciudad, repórtala a organizaciones de rescate de fauna silvestre. No la ignores.

Apoya la regulación de la contaminación lumínica en Perú, existe un proyecto de ley pendiente en el Congreso desde hace años. Que avance también depende de que la gente lo pida.

Esta noche, cuando apagues la luz, no lo hagas solo por el gesto. Hazlo también para recordar que en alguna playa de Piura o Tumbes, hay una cría de tortuga que lleva millones de años buscando el mar guiada por la luz del cielo. Y que nosotros somos los primeros en su historia que se la hemos complicado.

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